Significado del refrán: El que no tranza, no avanza

¿Qué significa el refrán “El que no tranza, no avanza”?

El refrán “El que no tranza, no avanza” es una expresión popular que se utiliza para transmitir la idea de que, en ocasiones, es necesario ser astuto o tener cierta habilidad para lograr el progreso o el éxito en diferentes aspectos de la vida.

Este refrán se basa en la palabra “tranza”, que en este contexto se refiere a realizar una negociación o un acuerdo de manera no del todo honesta o ética. La palabra “avanza” se refiere al movimiento hacia adelante o al progreso. El refrán implica que aquellos que no están dispuestos a hacer trampas o actuar de manera astuta, pueden quedarse rezagados o no lograr alcanzar sus metas.

El trasfondo cultural del refrán

Este refrán es comúnmente utilizado en países de habla hispana, como México, donde existe una fuerte cultura de la picardía y la astucia. En algunos contextos, este refrán puede ser interpretado como una crítica a la falta de ética o a la corrupción presentes en algunos ámbitos de la sociedad.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el refrán no debe ser tomado de manera literal o absoluta. No implica que todas las personas que logran el avance o el éxito en la vida necesariamente tengan que recurrir a prácticas deshonestas. Es más bien una expresión que busca resaltar la importancia de ser habilidoso y astuto en ciertas situaciones para poder superar obstáculos o competir en un mundo cada vez más competitivo.

Ejemplos de aplicación del refrán

Para entender mejor el significado del refrán “El que no tranza, no avanza”, veamos algunos ejemplos de cómo se puede aplicar en diferentes contextos:

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1. En el ámbito laboral: En un entorno laboral competitivo, aquellos que no están dispuestos a buscar oportunidades, hacer conexiones o negociar de manera astuta pueden quedarse atrás en términos de ascensos o reconocimientos profesionales. Esto no significa que deban actuar de manera deshonesta, sino que deben ser hábiles y estratégicos en la forma en que se presentan y aprovechan las oportunidades.

2. En el ámbito empresarial: En el mundo de los negocios, a menudo se requiere tomar decisiones difíciles o aprovechar ciertas oportunidades para lograr el crecimiento o el éxito de una empresa. Aquellos que no están dispuestos a tomar riesgos calculados o a buscar acuerdos ventajosos pueden perder oportunidades de crecimiento o quedarse estancados en su negocio.

3. En el ámbito personal: En la vida cotidiana, el refrán puede aplicarse a situaciones en las que se requiere ser astuto o hábil para lograr un objetivo. Por ejemplo, en situaciones de negociación, aquellos que saben cómo persuadir o cómo obtener el mejor trato pueden avanzar más rápido hacia el logro de sus metas.

Es importante tener en cuenta que el uso de este refrán no debe ser una excusa para justificar acciones deshonestas o poco éticas. La honestidad y la integridad son valores fundamentales que deben guiar nuestras acciones en todas las áreas de la vida. Sin embargo, en ciertos contextos, puede ser necesario ser astuto y habilidoso para lograr el progreso o el éxito.
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